Saludos

¡you can make that your life's aims, your hopes and expectations are a truly reality! Learn how control your mind.// Usted puede hacer que los objetivos, esperanza e ilusiones se hagan realidad! Aprenda como gobernar su tumente.

Gracias por vuestra visita a mi blog. Sentiros libres para visitarlo y hacer comentarios sobre el mismo. Así como, si os parece, me haceis saber de que os gustaría que tratara en este espacio de amistad y ayuda.

Gracias por ayudarme a mejorar.



lunes, 17 de enero de 2011

GENTE DE LA ALBUFERA

sábado, 15 de enero de 2011

GENTE DE LA ALBUFERA

GENTE DE LA ALBUFERA

domingo, 9 de enero de 2011

INDIA-9º.






Llegamos a una encrucijada de calles, toma una de ellas bastante amplia, los coches como en procesión, avanzan lentamente. A ambas partes de la calle hileras de tenderetes de todo tipo ofrecen sus productos o servicios; tiendas de ropa de 5ª mano, mecánicos de bicicletas, técnicos en motoricksaws, almacenes de neumáticos, de madera. Los dueños sentados a la puerta de sus locales con gente que pasa la mañana charlando, haciéndoles compañía, esperan la visita de alguien interesado en sus productos, Los barberos en las aceras, con un espejo colgado de algún árbol, con pozal de agua al lado y una silla destartalada, acicalan a sus clientes. Algunos de ellos tienen cola. Les afeitan, cortan el pelo, les limpian las orejas, cortan los pelos de las orejas y de las cejas, los de la nariz y le pulen los bigotes.
Paramos en la misma calle. Nos bajamos del taxis. Los coches tienen que hacer un zigzag para no pegarse con el. Allí esta el restaurante de Mahmmud. Me invita a comer. Yo por costumbre, en mis viajes por estos países nunca como fuera de los hoteles, y recomiendo que se haga así, es peligroso no hacerlo. Rechazo educadamente la invitación. Pero le acompaño durante la comida.
El restaurante esta situado casi en la misma carretera, la profundidad del mismo es de un metro y medio por unos dos y medio de fachada. Sin mesas ni sillas. A la parte de fuera, ya acera o carretera, se sitúa un banco con cuatro mugrientas perolas, y otro banco con un hornillo con dos sartenes muy grandes y otra perola grande llena de arroz blanco. Mahmmud pide arroz con salsa picante. Coge dos cajones de frutas vacíos que hay en los alrededores y se sienta en unos de ellos y me pasa el otro a mí.
Yo del quiosco de al lado del restaurante compro cigarrillos y una botella de agua. La conversación entre los que hay comiendo y el dueño del restaurante fluye fácilmente, como las moscas entre las perolas y los platos. El dueño me cuenta, me traduce Mahmmud, que su establecimiento es ilegal, como casi todos los de la calle, pero que ya esta allí va para cuatro años y aún no ha ido nadie a molestarle. Solo algunos policías, que mientras los tenga alimentados gratis y les de alguna prebenda no se pondrán con él. Pago la comida del taxista, 22 pesetas al cambio, y nos marchamos hacia el Club de Cricket.
Jardín con la manicura bien atendida. Jaguares, Porches, Mercedes de todos los modelos se alinean en el parking privado del club. Edificio colonial vetusto. Recepción oscura, todo el hall forrado de madera. El mostrador de la recepción te recibe con un escrito en el frontis, sobre una placa metálica, en el que se indica; que el recinto esta reservado solo a los socios y que no se permite la entrada a nadie que no lo sea, si no va acompañado por algún componente del club. Sobresaliendo por encima del mostrador los ojos cansinos y aburridos, detrás de unas gafas con marco negro grueso que soportan el peso de unas lentes gordas, del recepcionista cansado de dar cabezazos al paso de los ricos componentes de esta prole.
Me presento y le indico que vengo a reunirme con Mr. Hillnock. A lo que el responde invitándome a sentarme en un sillón, justo a la entrada del hall. Le agradezco la amabilidad y me dedico a ojear las multitud de fotos colgadas en las paredes que hacen referencia al historial heroico del club; los principales jugadores que han pasado por este, las personalidades que lo han visitado y una amplia vitrina con todos los trofeos conseguidos por el mismo.
Mr. Hillnock firma en el libro de la recepción, responsabilizándose de mi entrada en los locales privados del ente. Le sigo y me introduce por unas amplias puertas que dan paso a un gran salón interior. Allí varios socios, bien vestidos y guardando las formas sociales, charlan relajadamente o leen los periódicos, normalmente The Times of India. Cruzamos esta estancia y nos dirigimos a una terraza porticada situada enfrente mismo del campo de críquet. Alli, en el campo, los componentes del equipo están realizando su sesión de entrenamiento, en los aledaños del campo pululan los cuidadores del mismo.
Los pórticos de la terraza enmarcan una vista agradable, con el verde campo delante y al fondo una frondosa arboleda. Delante mismo de esta terraza se esparcen hamacas blancas y sobrillas amarillas puestas al sol para que los socios que lo desean puedan disfrutas tostándose la piel tranquilamente, que contrastan con el verde entorno. Nosotros nos sentamos en los sillones de la terraza, de mimbre con almohadones con los colores y escudo del club.
Me invita a comer algo. Pido un Sándwich de queso y jamón y coca-cola, él un té negro del Nepal, hojas de plata, según me indica el señor Hillnock, uno de los mejores y más caros del mundo. Yo asiento, y pongo mi cara de satisfacción por encontrarme con un señor tan importante, en un lugar tan distinguido, tomándose un te tan caro…
Continuamos con nuestros negocios. Le muestro los catálogos y hablamos de precios. Él me explica la situación económica de la India; aquí se esta empezando la introducción de la mujer en las áreas productivas, factorías manufactureras, oficinas, grandes almacenes. Ahora los matrimonios ya empiezan a trabajar los dos. Esto esta dando paso a que ya se puedan empeñar en la compra de un piso. Presentan las nominas al banco y si el banco les aprueba la hipoteca ya consiguen su vivienda particular. Un matrimonio joven, trabajando ambos jornadas de 12 horas 6 días por semana, viene a ganar unas 6000 IR (100 euros mensuales). Ya pueden comprarse una vivienda de un coste de 30 lakhs, 18000 euros, a pagar en 20 0 30 años. Esto conlleva que también se ha incrementado la compra de mobiliario muy económico y el acondicionamiento de las viviendas. De hecho Mumbai hierve de actividad. Aquí la actividad es durante las 24 horas del día, noche y día. Pero el poder económico sigue siendo muy bajo.
En fin, que los precios de los productos que le muestro no le interesan, Piensa que no va a poder trabajarlos con los márgenes debidos para sacarle el fruto que él busca. Según él los impuestos sobre las importaciones son de un 50%, lo que imposibilita el poder trabajar ciertos productos. Se que es verdad y le acepto la aclaración.
Malabar Hill la colina residencial por excelencia de la gente rica. A sus pies la famosa playa de Chowpatty: mar bravío y sucio no apto para el baño. Por las tarde se convierte en un parque temático en el que puedes encontrar de todo; quioscos de bebida y comida, repartidores de hielo, que lo reparten en bicicletas, acróbatas, vendedores de todo tipo; flautas de caña, maderas con incrustaciones que mojándolos en una esponja impregnada de hena te puedes realizar tu mismo los tatuajes, globos, mazorcas, bailarines, escultores y mucha gente paseando, mientras los niños juguetean en la arena, disfrutando de los últimos rayos del sol y de la brisa fresca del mar de Arabia.
Mahmmud me invita a refrescarnos le acepto la oferta. Empezamos a deambular por la playa mirando el variopinto mundo que se desplegaba a nuestro alrededor. Llegamos cerca de un carromato cargado de cocos verdes y Mahmmud coge un banco para sentarnos y dos banquetas pequeñas para los pies. Allí que pongo mis posaderas en espera de lo que el taxista preparaba. Él se acercó al chico del carromato y le pide un par de cocos preparados para tomar allí mismo. Nos los sirve al banco. Aquí tienes una botella de agua natural con tapón natural, me dice Mahmmud, haciendo mención a la manía que los extranjeros tenemos en llevar siempre nuestra botella de agua individual detrás. Cosa que también recomiendo encarecidamente. La tarde transcurre placidamente. Los sonidos cansinos y repetitivos de las canciones de amor que emiten los altavoces de los diferentes carricoches, hindis y musulmanes, que venden sus productos en la zona, son la letanía constante.
El sol grande, naranja encendido, se esta yendo a llevar el amanecer a otros países. El aire fresco del mar hace que la tarde se vuelva agradable, aunque los olores malolientes del agua, arrastrados por la brisa no me dejan disfrutar en plenitud de un momento especial en este país.
Ya de vuelta pasamos cerca de Las Torres del Silencio, justamente detrás de Los Jardines Colgantes, son del templo de los Parsi. Seguidores de una de las religiones más viejas del mundo, siete siglos antes de Cristo, adoradores del fuego. Seguidores de la filosofía del profeta persa Zoroastro que llegaron a la India huyendo de la islamisación de Persia por los Musulmanes. Entre sus creencias esta la no contaminación del fuego, aire, tierra o el agua.

Para evitar este tipo de contaminación, cuando algún seguidor de esta religión muere, se deposita su cuerpo en las torres del silencio. Allí expuesto al aire libre, las aves de rapiña dan cuenta de él. Cuando el cuerpo se ha quedado con los huesos mondos y lirondos, caen al foso de dicha torre. En el fondo del mismo hay ácido que hace desaparecer completamente los restos. Este templo esta situado en el barrio más rico de la ciudad. No se permite la vista.


viernes, 7 de enero de 2011

GENTE DE LA ALBUFERA

GENTE DE LA ALBUFERA

Pepe, un gran amante de los caballos, con animales de su cuadra.

GENTE DE LA ALBUFERA

Anselmo con su burrito paseando a un niño. Una manera de relajarse disfrutando de lo que a uno le gusta.

SIN DUDA HAY UN MUNDO DE HECHOS QUE ES COMÚN A TODOS.

M:  ¿El mundo de las cosas, de la energía y de la materia? Incluso si hubiera tal mundo común de cosas y fuerzas, no es el mundo en que vivimos. El nuestro es un mundo de sentimientos de ideas, de atracciones y repulsiones, de valores, de motivos e incentivos; es decir, un mundo mental. Biológicamente necesitamos muy poco; nuestros problemas son de un orden diferente. Los problemas creados por los deseos y el miedo y las falsas ideas solo pueden ser resueltos en el nivel de la mente. Tiene usted que conquistar su propia mente y para eso ha de ir más allá de la mente.

Del libro"YO SOY ESO" de Sri Nisargadatta Maharaj.

Gracias por vuestros comentarios, me ayudan a crecer y a mejorar.

lunes, 3 de enero de 2011

¿COMO TENGO QUE COMBATIR EL DESEO?


¿Cómo tengo que combatir el deseo? No hay nada más fuerte que el deseo.

"Las aguas de la vida golpean las rocas de los objetos, ya sean éstos deseables u odiosos. Elimine las rocas con el desapego y el discernimiento y las mismas aguas fluirán profundas y silenciosas, en mayor volumen y con mayor fuerza. No teorice al respecto, pero dedique tiempo a pensarlo y considerarlo. Si desea ser libre, no descuide el paso más próximo hacia la libertad. Es como escalar una montaña: es necesario dar todos los pasos. Un paso de menos, y no se alcanza la cima."

                                                                                   Sri Nisargadatta Maharaj, 
Libro "Yo Soy  ESO"


Gracias por vuestros comentarios, me ayudan a crecer. 

INDIA-8º.



CAPITULO 2º.

Seis hombres desnudos se están lavando sobre el muelle del puerto de los pescadores. Las barcas amarradas. Ganado de vacas panzudas cabeceando una al lado de la otra, ganado multicolor que el sol del mediodía refleja sobre el campo verde oscuro, aceitoso y sucio, del espejo del agua. Al fondo un gran hangar con redes descansando de su lucha diaria con el fondo del mar. Manchas de colores, violetas, amarillos, rojos, con pelo negro y descalzas, las remiendan. Forman un collar de cuentas, sobre el borde del agua, que al reflejarse en el caldo donde pacen las panzudas vacas pierde su brillo y viveza.

Enfrente, de espaldas al sol, el almacén del hielo. La sombra cubre la zona en la que cuatro niños, con palas más grandes que ellos, van llenando, con este producto de vida fugaz en estas latitudes, cajones situados sobre un carromato. La calle llena de restos de la venta mañanera. Al final de la misma, un grupo de pescaderas protesta, desgañitándose, delante de unos policías. Ellos, los policías, apoyados en sus cañas mágicas, pasan de ellas. Saben que finalmente pagaran la mordida.

A lo lejos vislumbro, otro mundo, el Taj Mahal Hotel. Enfrente la Puerta de la India, The Gate of India. Mahmmud metiendo el taxi por intrincadas callejuelas intenta evitar el tumultuoso tráfico. Un camión cargado de gente se cruza en nuestro camino. Sin cabina ni capota, con el motor al aire y tirando humo negro por todas partes, arrastra su caparazón a golpes de cigüeñal. The Management English School autobús, con barrotes cruzados en la ventanillas, estacionado recoge unos jóvenes, con camisa blanca, corbata y pantalón azul los chicos, las chicas falda azul y lazo en el cuello de la camisa, interrumpe el fluir de los vehículos. El humo del desnudo camión cubre la visión. Un ciclista cargado con bidones vacíos de gasolina; seis bidones que le cubren por encima de la cabeza, se apoya sobre el taxis. Imagen esquelética, cara desencajada, envuelta con una bufanda que le cubre la boca, se queda mirándome por la ventanilla.

Por la acera enfrente de nosotros y a través de la negra humareda, puedo ver un grupo de turistas siguiendo a una banderita roja atada a una varita que lleva una azafata de viajes; vestidos con sus equipos de aventura, pantalones cortos, chaleco llenos de bolsillos, sombreros adecuados para resguardarse de las inclemencias solares y cámaras de video y fotográficas al ristre. Las señoras dejaban notar que ya habían visitado algún centro de compras; todas ellas vestían el típico pantalón ancho y camisa larga hindú de colores múltiples.

Aparcamos el taxi. Le indico Mahmmud que es hora de comer, que vaya a comer y mientras yo me entretendré visitando La Puerta de La India. Me contesta que comerá un poco más tarde, de camino al Club de Cricket. Él se queda en el taxi y yo me bajo con la cámara a tomar algunas fotos del lugar.

Una sensación extraña me invade. Encontrarme en un punto histórico como este por el que han llegado y salido tantos anhelos, esperanzas, riquezas y desgracias. Este arco del triunfo que, paradójicamente, fue creado en 1911 para recibir y dar la bienvenida al rey Jorge V, fue también el punto de partida y despedida de los ingleses cuando abandonan la colonia.

Caminando hacia el por la calle Shivaji Marg, viniendo desde la plaza Wellingdon Circle, donde se quedó el taxis, ves como va apareciendo la gran mole del monumento iluminado por el sol, que aún resalta más las blancas piedras de las que esta construido. La gente recorre los alrededores del mismo buscando la mejor perspectiva para sus recuerdos. Vendedores de fruslerías, globos, figuritas del monumento en piedra o plástico, los persiguen incansablemente allá a donde van. Mujeres con bebes, niños descalzos pidiendo limosna, también. Familias hindúes se reúnen en los escalones que salen desde la otra parte del monumento hacia el agua, a pensar con los familiares que se fueron algún día allende de los mares a buscar otras formas de vida.

Si miras desde el monumento hacia la capital te encuentras con una de las fachadas marítimas más bonitas de Mumbai. Con el Hotel Taj Mahal, de estilo indo-sarraceno el edificio principal, la ampliación con cierto aire oriental , en primer plano, el frente marítimo se prolonga a lo largo de unos 3 kilómetros, algunos de los edificios con rasgos coloniales y en un estado cuidado.

Dejo correr el tiempo respirando la atmósfera de despedida y esperanza que las caras de los turistas nativos transmiten. Un niña de uno 10 o 12 años se me acerca. Envuelta en un chal rojo sucio, solo deja ver su cara. Sus ojos son de los que hacen que el corazón de uno de una sacudida. Que se tambalee todo lo leído y pensado sobre el ser humano. La mente, aún después de haber visto tanta miseria y pobreza, a la vista de una carita como esta, piensa que algo se esta haciendo mal.

Que no hay derecho de que en nuestros países derrochemos tanto; gastando, tirando, consumiendo de forma despreocupada. Solo pensando en lo que nos hace falta, para una vez conseguido que pierda todo nuestro interés. Mientras que en este país, 300 millones de personas no saben si al día siguiente van a tener para comer, y 100 millones tienen cierto que no lo van a tener.

El policía de turno, con su susodicha varita mágica, le indica que no moleste a los turistas. La pena cubierta con el chal rojo desaparece de mi vista y se esconde detrás de los vehículos a la espera que el policía desaparezca de la escena. Voy en busca de Mahmmud. Le comento lo de la comida. Él acepta y nos dirigimos al restaurante al que, según él, va a comer todos los días que el servicio se lo permite.

Gracias por vuestros comentarios, me ayudan a aprender y a mejorar.

sábado, 1 de enero de 2011

Mente Sana: Técnicas de meditación

INDIA-7º.


El crepitar de los altavoces anunciando la llegada a Mumbai, me despierta. Me encuentro traspuesto, con la mente ofuscada, no recuerdo nada. Preparo mis cosas para bajar del tren. El bullicio de gente se deja notar en el andén. Recojo mi maleta y maletín y busco la salida del vagón. Intento adelantarme a la salida para llegar cuanto antes al edificio principal donde debe de estar esperándome el taxista, Mahmmud.

Tropezando la maleta, que arrastro detrás de mí, con los carros cargados de bultos y las personas que corren delante de los guardias caña en mano, voy abriéndome camino. Por fin llego a la terminal. Desde allí me vuelvo a mirar el andén. Una luz a lo lejos me indica que otro tren está a punto de hacer su entrada en la estación. Como no veo a Mahmmud me acerco al lintel de una de las puertas para esperarle, enciendo un cigarrillo. En la primera calada oigo un ruido estruendoso, levanto la mirada y al fondo veo el tren que llegaba, en llamas. La gente corriendo despavorida, gritos de miedo. Los silbatos ensordecedores de la policía. Las personas cruzando entre las vías. El griterío y el miedo se hacen aún más presentes y dramáticos cuando se comunica por la megafonía de la estación que una bomba ha explotado en un tren que procedía de los extrarradios de la capital.

No se como reaccionar. Salirme corriendo a la calle. Quedarme escondido en un rincón detrás de un quiosco de información. Mahmmud no aparece. Mis nervios me estas traicionando. Miro y vuelvo a mirar hacia la puerta por la cual entramos esta madrugada para ver si lo veo aparecer. Enciendo otro pitillo, la primera calada me llega a los dedos gordos de los pies. Las sirenas de la policía y de las ambulancias inundan toda el área con un sonido estrepitoso de tragedia.

Personas en los andenes tiradas por los suelos llorando desconsoladamente. Gente joven esperando a familiares, amigos, quieren acercarse hacia donde el tren está descarrilado. Unos doscientos metros antes de la entrada. Justamente donde empieza la bóveda de la estación. Por lo que se ve no hay ningún sitio por el que acercarse al lugar del siniestro. Solo recorriendo los andenes hasta el final y después caminando esos metros que los separan del siniestro, por encima de las vías y los cascotes esparcidos por la deflagración.

Asistentes sanitarios pasan corriendo por delante de mí. Cargan maletines de primera ayuda, camillas. Algunos policías, indolentes, se ponen a organizar el caos existente. A uno de ellos le pregunto por lo que ha sucedido. Me responde, displicentemente, que una bomba ha explotado en un vagón de primera, solo para mujeres, y que parece que hay algún muerto y varios heridos. Terminando de contestarme, las primeras victimas que empiezan a ser trasladadas en camilla hacia las ambulancias situadas a la entrada de la estación. Una cara ensangrentada, que parecía ser de una chica joven, con una de las piernas desmembrada colgándole fuera de la camilla. Seguían a los camilleros un grupo de jóvenes con las ropas desgarradas, en los cuales se apoyaban dos o tres personas de más edad, todos con caras de no saber que les pasaba y de pánico. Un de los que pasaron, que se mantenía en estado más tranquilo, me comenta y confirma la información que el policía me había dado, pero además me indica que parte del vagón de pasajeros comunes también ha sido destrozado. Este es el vagón donde van los pasajeros de pie amontonados como sardinas. Esto me hace imaginar que la tragedia puede tener una cantidad de muertos importantes.

Oigo llamar mi nombre. Busco pero no encuentro la procedencia de la voz en medio del gentío que abarrota la sala principal. La voz sigue insistiendo. Yo buscándola. Me imagino que es Mahmmud, nadie más puede saber mi nombre aquí. Finalmente, gracias a que la gente estaba esparcida por el suelo de la terminal puedo ver a lo lejos, en la entrada, detrás de una cinta de protección policial, a Mahmmud. Cojo la maleta y me dirijo hacia la salida culebreando entre el amasijo de gente allí desparramada. En una esquina rodeada de policía puedo identificar varios cuerpos tapados con mantas, victimas del accidente.

Salgo de la estación. Qué ha pasado que has tardado tanto en llegar, le pregunto al taxista. El me dice que ya estaba en la estación aparcando el taxi cuando todo ha sucedido y que la policía no le ha dejado cruzar una barrera de seguridad instalada en el mismo parking, donde todas las ambulancias y coches de la policía estaban organizando la atención a las victimas.

Cogemos el taxis y como podemos salimos de la zona y nos dirigimos hacia la carretera que me conducirá al hotel. El tráfico es otro caos inmenso. Continuos puestos de control policiales no dejan que avancen los vehículos. Mahmmud me cuenta que han dicho por la radio que un grupo de terroristas musulmanes son los responsables del atentado. Que ya se han contado ocho mujeres y dos hombres muertos y que de momento ya hay unos cincuenta heridos de diferentes grados de gravedad. Me sorprende lo pronto que han identificado a los responsables del ataque. Se lo hago saber a él. A lo que me responde que serán los mismos que hace dos meses pusieron unas bombas en un tren en Delhi y hace un mes en otra estación cerca de Bombay.

Llegamos al hotel situado cerca del aeropuerto internacional de la capital. El estruendo de los motores de los aviones te lo recuerdan continuamente. Me despido de Mahmmud hasta el día siguiente. Le indico que por la mañana iremos a hacer un par de visitas a unos almacenes céntricos. Tengo entrevistas concertadas. Y que después me llevara a la hora de comer al Club Nacional de Cricket, donde tengo que atender a otro contacto. Me indica que a las ocho treinta estará esperándome, como los demás días, en el parking del hotel. Nos damos las manos y nos separamos.

Llegar a la habitación de nuevo es un bálsamo que mi cuerpo y mi mente agradecen después de un día tan cargado de circunstancias extrañas y trágicas. Me meto en la bañera con agua fresca he intento relajarme. Pero la cara de la chica que vi herida en la estación no se va de mi mente. Intento apartarla una otra vez pero vuelve a presentarse la foto nítida del sufrimiento de sus ojos.

Preparo los planes para el día siguiente, hago las llamadas de rutina para confirmar las visitas. Bajo al restaurante del hotel, buffet, y intento buscar algún tipo de comida occidental, para descansar mis papilas gustativas de los sabores y aromas de las especias típicas de la comida hindú.

Gracias por vuestros comentarios, me hacen aprender y mejorar.












LA COMPASIÓN








Dalai Lama : La Compasión ( 1 )


La compasión y el individuo Tenzin Gyatzo, el XIV Dalai Lama

El propósito de la vida.

Hay una gran pregunta que subyace bajo nuestras experiencias, no importa que pensemos en ella conscientemente o no.

¿Cuál es el propósito de la vida ? He considerado esta pregunta y me gustaría compartir mis pensamientos con la esperanza de que puedan aportar un beneficio práctico y directo a todos aquellos que los lean.

Yo creo que el propósito de la vida es ser feliz. Desde el momento del nacimiento, cada ser humano busca la felicidad y no quiere el sufrimiento.

Esto no se ve afectado ni por las condiciones sociales o de educación ni por las ideologías. Desde lo más profundo de nuestro ser, simplemente deseamos ser felices.

Yo no sé si el Universo con sus incontables galaxias, estrellas y planetas, tiene un significado más profundo o no, pero en último término está claro que nosotros, seres humanos que vivimos en esta tierra, nos enfrentamos a la tarea de conseguir una vida feliz para nosotros mismos. Por ello, es importante descubrir aquello que traiga consigo mayor grado de felicidad.

Como alcanzar la felicidad.

Para empezar, podemos dividir cada tipo de felicidad y sufrimiento en dos categorías principales: mental y física. De las dos, la mente es la que ejerce una mayor influencia en la mayoría de nosotros. Exceptuando aquellas situaciones en las que nos encontramos gravemente enfermos o desprovistos de las más básicas necesidades, nuestra condición física juega un papel secundario en la vida. Si el cuerpo está satisfecho, virtualmente lo ignoramos. La mente, sin embargo, registra cada hecho, no importa lo pequeño que sea. Por ello, debemos dedicar nuestros esfuerzos más serios a obtener la paz mental.

Desde mi propia y limitada experiencia, he descubierto que el mayor grado de tranquilidad interna viene del desarrollo del amor y la compasión.

Cuanto más nos preocupamos de la felicidad de los demás, mayor es nuestro sentimiento de bienestar. Cultivando un sentimiento cálido, cercano a los demás automáticamente ponemos nuestra mente en un estado de calma. Esto nos ayuda a remover todos aquellos miedos o inseguridades que podamos tener y nos da la fuerza necesaria para enfrentarnos a cualquier obstáculo que surja. Es la fuente última de éxito en la vida.

Mientras vivamos en este mundo, estamos destinados a encontrar problemas. Si en esos momentos perdemos la esperanza y nos desanimamos, disminuiremos nuestra capacidad para enfrentarnos a las adversidades. Si, por otro lado, recordamos que no somos los únicos, sino que todo el mundo debe experimentar sufrimientos, esta perspectiva más realista de la situación aumentará nuestra determinación y capacidad para superar los problemas. Es más, con

esta actitud, cada nuevo obstáculo puede ser visto como otra oportunidad para mejorar nuestra mente.

Así pues, podemos esforzarnos gradualmente para convertirnos en seres más compasivos, es decir, podemos desarrollar una simpatía genuina por el sufrimiento de los demás conjuntamente con el deseo de ayudarles a remover su dolor. Como resultado, aumentará nuestra propia serenidad y fuerza interna.